El color

¿Qué es el color? ¿Qué significa? ¿Existe el color?

Son algunas de las muchas cuestiones que se pueden plantear tras leer el texto de Félix de Azúa, que trata la relatividad del color y sus diferentes usos, así como sus orígenes y otros muchos aspectos que en raras ocasiones alguien se plantea.

Está claro que el color se percibe de manera diferente según el lugar del que se proviene, no es lo mismo el azul del mar Mediterráneo que el azul de Hawaii. No sólo se trata del paisaje, sino que además forma parte de la cultura y costumbres. No es lo mismo una boda formal y de trajes monocromáticos de Europa que una boda India llena de colorido, ni el color de un funeral, ni cualquier otro rito social. También es diferente según la personalidad y los sentimientos de una persona, es decir una persona deprimida lo verá todo más gris, mientras que una persona feliz lo verá todo más brillante. Lo mismo puede ocurrir cuando estás enfermo, distorsionamos los colores que vemos, o cuando tenemos frío.

No obstante, podemos tratar el color desde un punto de vista científico. En este caso lo podemos definir como un pigmento, un efecto de la luz, una sensación o simplemente información que nos permite comunicarnos con los demás y aporta significado a nuestro entorno visual. En cualquier caso sigue siendo algo subjetivo, puesto que en todo momento implica la intervención de la persona, ya que es un resultado de la relación entre las cosas de nuestro entorno y nosotros mismos.

Con eso de la globalización ha debido ser muy difícil formalizar los colores de manera consensuada, y después de tanto tiempo aún no es el mismo color el que saca una cámara que otra (ej. Nikon y Canon), aunque se supone que representa lo que realmente se ve. Sin embargo, también es bueno que no sea siempre exactamente lo mismo porque sino habría colores que desaparecerían por el desuso y de esta manera el mercado se adapta a una amplia gama de matices y gustos.

Para ver el uso del color podemos fijarnos en la prehistoria, donde, en un principio se utilizó para representar objetos, independientemente de su color real. También su pintura evolucionó, pasando del monocromo a las representaciones policromáticas y más parecido al color real.
A lo largo de toda la historia se ha seguido esta investigación, de esta manera los manieristas le dieron un significado refinado al no dar su propio color a los objetos (como si fuera algo novedoso). Trataron los colores extraños, fríos, artificiales y violentamente enfrentados entre sí.

No todos los colores entran en el espectro visible por el ojo humano (desde los 380 nm hasta los 780 nm), según la luz. Es decir, hay colores que no podemos apreciar, ultravioletas e infrarrojos.
También puede ser que no todos percibamos la luz y el color de la misma manera, por ejemplo, los daltónicos no perciben los mismos colores que nosotros. Pero también puede ser que todo el mundo tenga cierto punto de daltonismo, ya que no todos los ojos son iguales y ha evolucionado mucho genéticamente. También es cierto que lo que se considera daltonismo es cuando se tiene una gran dificultad para distinguir los colores. Otro de los casos en los que se percibe el color de una manera notablemente diferente es en el caso de la sinestesia, se puede captar como color otras cosas como sonidos, números y las sensaciones gustativas. Puede producirse realmente por el efecto común de algunas drogas psicodélicas. En muchos casos lo podemos utilizar como algo a nuestro favor, como en el arte, el pintor Kandinsky que representaba los sonidos en sus cuadros.

El color puede transmitir emociones y sensaciones, un color azul o blanco puede llegar a transmitir calma y pureza, mientras que un rojo transmite pasión y guerra. Esto se puede apreciar en Hospitales y manicomios, donde se les recluye entre colores tranquilos, mientras que en un parque de atracciones, se utilizan colores llamativos para infundir sensación de diversión y captar la atención de los visitantes.

En conclusión, desde nuestro punto de vista, no hay duda de la subjetividad del color y la importancia del mismo tanto en el arte como en nuestra vida diaria. Pero no debemos caer en el intento de absolutizar los colores, sino dejarnos llevar por ellos y por la riqueza que generan artísticamente y cotidianamente.

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